Investigación: El SID como mecanismo de represión, vigilancia y control social

3 febrero, 2019. by

El Servicio de Información de Defensa (SID) fue el principal centro de información de las Fuerzas Armadas (FFAA); fue el órgano “encargado de practicar un control sobre la sociedad, caracterizado por la minuciosa represión y vigilancia” durante la última dictadura cívico militar (1973-1985).

Con la información recolectada por el Departamento I (Interior) el SID resolvía qué operaciones represivas se debían realizar y completaba, además, un completo sistema de ficheros personales donde recopilaron los antecedentes, relaciones personales, opiniones y actividades polìticas, sindicales o gremiales de al menos 400.000 personas.

Una máquina (casi) perfecta: El SID como usina de inteligencia y soporte de la represión durante la dictadura militar, es una investigación del proyecto Cruzar de la Facultad de Información y Comunicación (FIC) que detalla la forma de obtener información, el funcionamiento, la estructura y las operaciones de inteligencia y represión de las FFAA durante la última dictadura cívico militar. Este trabajo es resultado del análisis de cientos de documentos microfilmados del Archivo Berruti y del archivo de Dirección Nacional de Información e Inteligencia, lo que comprueba la existencia de documentos en los archivos militares y policiales que permiten conocer la manera en que la inteligencia militar planificaba las operaciones represivas.


Ver el trabajo completo aquí

La investigación concluye que la información generada por el SID tuvo una clara función en el marco de la “lucha antisubversiva” para  tener un “conocimiento total sobre el enemigo” y ”proporcionar a las FFAA toda la información posible acerca del enemigo que se les había ordenado combatir”, por lo que los investigadores identifican al SID como “el verdadero cerebro detrás de la represión, y el disco duro de la dictadura”. La principal fuente de información de la inteligencia militar  provenía de órganos estatales. Así lo había resuelto la Junta de Comandantes en Jefe (JCJ) de las FFAA: “todos los integrantes de las FFAA designados a cualquier título para prestar servicio en organismos ajenos al M.D.N.” eran agentes primarios de información del SID y debían remitirle información sobre “cualquier tópico”.

Una vez procesada, la información se difunda a quien correspondiera. A partir de las fichas elaboradas, el director del SID, cargo que durante algunos años ocupó el Cnel. Ramón Trabal, podía clasificar a los ciudadanos en las categorías A, B o C, de acuerdo a su adhesión ideológica y el grado de “peligrosidad” que representara para el régimen. Entrar en esas categorías podía impedir que una persona continuara estudios secundarios o terciarios, postulara para una cargo público o aspirara a la obtención de una beca.

La estructura de la inteligencia militar que lideró el SID estaba integrada además por el -Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), la Dirección Nacional de Investigación e Inteligencia (DNII) y las agencias de inteligencia y las unidades especiales para la lucha antisubversiva de cada una de las unuidades de las tres armas, las que eran dirigidas estratégicamente (y en algunos casos operativamente) por el SID. En conjunto, las agencias realizaron informes detallados sobre distintas organizaciones sociales, políticas y religiosas.

La investigación refleja que las actividades del SID no se limitaron al territorio nacional, sino que trascendieron fronteras, incluso antes de la puesta en marcha del Plan Cóndor. Concentradas en la región, el principal destino de los oficiales del SID fue la República Argentina, donde participaron de operaciones puntuales durante 1974 y 1975, al mando del Jefe del Departamento III (Planes, operaciones y enlace) de la agencia, el entonces mayor José Gavazzo. Durante el Plan Cóndor, la mayoría de los oficiales del SID viajaron periódicamente a ese mismo país para realizar misiones concretas. Lo hacían de forma clandestina: portando documentos falsos y alias. Así cruzaron la frontera el Mayor Manuel Cordero y el Capitán Ricardo Arab durante buena parte de 1976 y el Capitán de Navío Jorge Trócolli en 1978 y 1979.

Cruzar es un proyecto de sistematización, tratamiento y difusión de la información contenida en las tres millones de imágenes del “Archivo Berrutti”, los documentos del Cuerpo de Fusileros Navales y el Archivo Histórico de la ex Dirección Nacional de Información e Inteligencia.

En esta tarea se abocan docentes-investigadores y estudiantes de la Facultad de Información y Comunicación (FIC) y de la Facultad de Ingeniería (FIng), así como miembros de Madres y Familiares. Su objetivo es desarrollar estrategias que permitan la conservación y organización de los archivos mencionados y construir herramientas que faciliten el procesamiento de la información contenida en los documentos para su posterior divulgación como contribución en la búsqueda de la verdad y justicia. El proyecto fue financiado en 2018 por la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio de la Universidad de la República (UdelaR).

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